¿Hace falta cambiar la imagen corporativa?

La imagen corporativa de una empresa no es eterna: las modas cambian, la competencia aprieta, el mercado evoluciona, las empresas amplían servicios y productos…
Si la empresa cambia, la imagen con que se presenta a sus clientes y a la sociedad debe cambiar también, o estará representando algo que ya no es real.
Sería recomendable el cambio si de da alguna de estas circunstancias:
· La empresa es nueva.
· La empresa se ha estabilizado. Por ejemplo, una empresa inicialmente de gestión de créditos al consumo puede acabar especializándose en hipotecas. O una empresa de comidas preparadas puede acabar especializándose en caterings.
· Mal diseño. Una mala imagen salta a la vista mucho más que una normal; los clientes dudan de su profesionalidad. Una buena imagen da confianza a los clientes, distingue a la empresa de la competencia, hace que le recuerden mejor, y le puede permitir cobrar más por sus productos y servicios.
· Cambio de nombre.
· Intención de cambiar la percepción de los clientes. Puede que la imagen actual no sea mala pero las empresas quieren presentar una cara más amable, innovadora, tecnológica, moderna, etc.
· Cambio de estrategia. Cuando la empresa cambia lo suficiente (de producto, canal, tecnología o sector) como para que su imagen ya no la represente, conviene renovarla.
· Creación de nuevas líneas de negocio. La nueva unidad de negocio puede utilizar la imagen de la matriz, puede adaptarla, o puede crear una completamente nueva.
· Expansión. Por ejemplo cuando una empresa de servicios a profesionales decide ampliar y dar servicio directo a los consumidores. O cuando una empresa de venta directa decide ampliar y vender a través de distribuidores.
· Concentración de las líneas de negocio. Puede ser que la diversificación vaya demasiado lejos, que ya no sirva, o que alguna línea de negocio se contraiga, por lo que la empresa decida reincorporar una marca secundaria a la marca principal.
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- Autor :Sergio
